Santo Cristo del Sahúco
La manifestación popular más importante de Peñas de San Pedro es la traída y la llevada del Santo Cristo del Sahúco.
Cada primavera, el lunes de Pentecostés, tiene lugar el traslado de la imagen del Cristo desde su santuario, en la aldea del Sahúco, hasta la entrada de Peñas de San Pedro. Para ello, decenas de jóvenes ataviados con pantalón y camisa blanca y con una faja azul o roja, fuertemente enrollada alrededor del abdomen, llevan la imagen, previamente introducida en una urna de madera con forma de cruz, corriendo, haciendo tres paradas en los aproximadamente 14 km de recorrido.
En tan particular romería, los andarines, que así se llama a quienes llevan al Cristo a la carrera, se dividen en "parejas" de cuatro miembros, que se relevan en portar la urna que contiene al Cristo. De esta forma todos los andarines hacen el recorrido desde el santuario hasta el pueblo a la carrera, pero sólo portan al Cristo el trecho que les corresponde.
A la entrada de Peñas de San Pedro, donde hay una cruz de piedra conocida como la "cruz del Cristo", miles de personas, de Peñas de San Pedro, de los pueblos limítrofes y de otras procedencias, aguardan la llegada del Cristo. Cuando llegan, exhaustos, los andarines entre el delirio popular, la imagen del Cristo del Sahuco es sacada de la urna, subida sobre sus andas y llevada en procesión hasta la iglesia del municipio.
Allí permanecerá hasta que el día 28 de agosto, con los primeros rayos del sol, vuelva a ser llevada a su santuario por un grupo de andarines más numeroso que en primavera. En torno a ese día 28 de agosto tienen lugar las fiestas del municipio.
La romería al Santuario del Sahúco
Tradición de origen remoto de cuyo inicio no hay datos documentados.
La romería dejó de celebrarse en la década de 1960 por causas desconocidas, y fue recuperada a finales de la década de 1980. Desde entonces se celebra todos los años el primer domingo de mayo, con una participación de romeros cada vez mayor.
Los romeros salen de Peñas de San Pedro a primeras horas de la mañana en dirección al Sahúco. Un paseo muy agradable de 15 km disfrutando de la naturaleza y la vegetación de las estribaciones de la sierra. A la llegada al santuario se celebra la ofrenda de romero al Cristo del Sahúco, tras la cual los participantes en la romería se disponen a pasar un día de recreo en el campo; sacan sus meriendas, preparan sus comidas y comparten con amigos y familiares los manjares preparados para este día.
Por la tarde se oficia la Misa en el santuario del Sahúco y la procesión en honor al Cristo.
El Corpus Christi
El Corpus Christi es una festividad religiosa que popularizó el Papa Clemente V en el siglo XIV, la cual se celebra en la localidad el domingo siguiente al de la Santísima Trinidad(antiguamente se celebraba el jueves).
Los preparativos se inician por la mañana con el engalanamiento de balcones y ventanas; se levantan altares a lo largo del recorrido de la procesión por calles y plazas del pueblo. Alfombras de cantueso, mejorana y tomillo cubrirán las calles esperando su paso.
Por la tarde dará comienzo la solemne procesión con el sacerdote que transportará la custodia bajo palio, al tiempo que los niños y niñas que han tomado la Primera Comunión ese año serán acompañantes distinguidos en la procesión. Las niñas portarán canastillas repletas de pétalos de rosa que arrojarán al paso de la custodia.
Los acordes del Himno Nacional saludarán su salida del templo parroquial mientras una lluvia de pétalos son lanzados al aire acompañados de cánticos sagrados.
El sacerdote irá parando en cada uno de los altares del recorrido, y después de breves oraciones impartirá la bendición al pueblo mientras nuevas lluvias de pétalos olorosos saludarán la custodia.
Nuestra Señora de la Esperanza
Nuestra Señora de la Esperanza es la patrona de Peñas de San Pedro y su fiesta se celebra el día 18 de diciembre. Posiblemente la devoción a la patrona se remonte a los tiempos cuando la población residía en lo alto del castillo, por el siglo XV o XVI.
Recuperada recientemente, la celebración consiste en una Misa que finaliza con la salve cantada. Es tradicional la visita a los enfermos, a quienes se les entrega un presente en recuerdo de la celebración de la patrona.
Finalizada la festividad religiosa todos los vecinos y visitantes se reúnen en torno a una cuerva popular y unos aperitivos para confraternizar.
Santa Lucía
Santa Lucía se celebra el 12 de diciembre. Los habitantes del pueblo preparan sus luminarias, que serán consumidas por el fuego en el anochecer de este día, víspera de santa Lucía, abogada de la vista. Ya de mañana son muchas las gentes que salen al campo para traerse su haz de romeros o bojas para quemar en la luminaria –hoguera– de la noche. Otros traen cargas de ramas de pino verde.
En plazas y calles van apareciendo las luminarias: montones de leña verde –“cuanto más humo salga, mejor”– sin que falten a veces maderas o muebles viejos que han de arder entre el jolgorio de los más jóvenes y las miradas complacientes de los mayores.
Se inicia el encendido de las hogueras al toque de campanas. Familias y amigos se reunirán alrededor de su luminaria preferida, saludando con vítores a la Santa, y suplicando a la misma que les proteja la vista. Después de los primeros momentos, se impone la visita a otras luminarias.
Los más jóvenes y atrevidos demostrarán sus cualidades atléticas y su valor, saltando por encima de las hogueras entre el humo y las llamas. Algunos sufrirán ligeros chamuscones y todos sentirán el lagrimeo de sus ojos a causa de las bocanadas de humo al impulso del soplo del viento.
La fiesta continuará durante gran parte de la noche cuando ya consumidas las luminarias por la voracidad del fuego, sea el momento indicado de probar la zurra y el aguamiel. Las mujeres mayores jugarán la tradicional perejila, los hombres se juntarán para la partida de julepe mientras los más jóvenes bailarán hasta bien avanzada la noche, incluso hasta que los primeros albores de la aurora indiquen la llegada del nuevo día.
El Rosario de la Aurora
Otra manifestación religioso-cultural del municipio es el Rosario de la Aurora, que tiene lugar en la madrugada de cada Domingo del mes de octubre. Está relacionada con la tradición de las cuadrillas de auroros de la Región de Murcia. Una cuadrilla de hombres, con guitarras, acordeones, bandurrias y otros instrumentos salen cantando, recorren las calles llamando a la gente que duerme en sus casas para que acudan al Rosario de la Aurora, el cual tiene lugar al alba, cuando se lleva en procesión a la imagen de la Virgen del Rosario por las calles mientras se reza el Rosario cantando.
Tradiciones Perdidas
La Ascensión
El día de la Ascensión, de gran tradición y popularidad, era muy importante en la localidad puesto que se celebraba la Primera Comunión. Los niños y niñas que esperaban recibir su primera Comunión eran los protagonistas de una ceremonia que se iniciaba con la procesión desde el convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl hasta la iglesia, donde los niños y niñas eran presentados en el altar por otros niños vestidos de ángeles. Llegado el momento cumbre de la ceremonia los niños se acercaban por parejas a tomar la Comunión, organizados por las hermanas a golpe de chasca (especie de cajita de madera que al abrirse y cerrarse produce un golpe seco para llamar la atención). Tras el acto religioso todos los niños y sus familiares se reunían en el patio de las hermanas para compartir una apetitosa chocolatada acompañada de magdalenas, bollos, bizcochos y otros dulces preparados por sus madres.
La Candelaria
La Candelaria –de candelas– era una simpática fiesta celebrada en honor de Nuestra Señora el día de la Purificación. Esta fiesta se conmemoraba con una sencilla celebración dirigida por las Hermanas de la Caridad y con el protagonismo de los niños que habían recibido por primera vez a Jesús Sacramentado el año anterior. Un coro de niños con sus limpias voces servía para realzar el acto. En la mañana del día 2 de febrero se oficiaba una Misa en la parroquia con la presencia de niños y niñas luciendo sus vistosos vestidos de Primera Comunión quienes protagonizaban una procesión desde el atrio de la iglesia hasta las gradas del presbiterio portando las ofrendas. Iniciaba la marcha una niña llevando una hermosa tortada adornada con velas; dos pasos más atrás seguían dos niños portando un pichón blanco cada uno para realizar la ofrenda que se hace al Señor en el ofertorio de la Misa. Escoltando a los portadores de las ofrendas, otras dos niñas de mayor edad, con túnicas blancas y alas sujetas a la espalda semejando ángeles, los guiaban hasta el altar. Seguía a continuación el resto de niños y niñas portando velas encendidas en silenciosa y emotiva procesión. Una vez terminada la Misa se procedía a la rifa de la tortada cuya recaudación, obtenida de la venta de papeletas, se dedicaba a limosnas.
San Antón
El sentir popular considera a san Antonio Abad como abogado y protector de los animales domésticos. Su fiesta se celebra el 17 de enero. En el pueblo la conmemoración festiva comenzaba con el traslado procesional de su imagen desde la iglesia parroquial hasta su ermita en el cementerio viejo, donde se oficiaba una solemne Misa en su honor. Terminada la Santa Misa el sacerdote, revestido de sobrepelliz y estola, salía a la puerta de la ermita para bendecir con agua bendita a los animales que los vecinos le iban presentando: mulas, asnos, caballos, perros, etc. Se hacía necesario que las caballerías diesen varias vueltas alrededor de la ermita del Santo para pedir sus favores y dar gracias por los que ya había recibido. A la caída de la tarde el Santo regresaba en procesión a la parroquia. Como dato curioso e interesante mencionaremos en esta conmemoración al llamado gorrino de san Antón. Era éste un cerdo pequeño que todos los años por primavera una familia del pueblo donaba al Santo para solicitar su favor, o por otras causas. Suelto y libre por las calles del pueblo, recibía las atenciones de los vecinos: aquí unos granos de cebada, allá unas panochas, en otra casa un poco de amasao y el agua necesaria. Siempre había algún vecino que le daba cobijo para pasar la noche. Llegado el día de san Antón se procedía a su rifa, destinando los donativos para arreglos en la ermita.
La Santa Cruz
La devoción a la Santa Cruz, era la tradición más antigua de la localidad, anterior al Cristo del Sahúco. Viernes de Cuaresma de mediados del siglo XV. Dos piadosas jóvenes recorren en el castillo las estaciones del Vía Crucis esperando conseguir las indulgencias que la Santa Madre Iglesia concede a sus devotos. Al llegar a una de las estaciones, observan con asombro y dolor que en uno de los pasos falta en su peana la correspondiente cruz. Deseando reparar tan significativa falta vuelven presurosas a su casa para darle a ello solución. Encuentran allí un ramo de olivo bendito de la Misa del Domingo de Ramos anterior y cogiendo dos tallitos los cruzan formando una cruz, que sujetan con un hilo de lana. Colocan esta cruz sobre la peana correspondiente. Años después, muertas ya las dos devotas mujeres, se procede a renovar las peanas y cruces de todo el recorrido del Vía Crucis. Encuentran la cruz de olivo bendito tal como la habían dejado las mencionadas doncellas y deciden colocarla para su conservación en uno de los altares de la iglesia del castillo. En la noche del domingo 24 de mayo de 1517, una tormenta con profusión de truenos y relámpagos acompañados de fuertes ráfagas de lluvia se acercaba al castillo. Un grupo de curiosos, salieron de sus casas para presenciar la tormenta; de pronto, a la luz de un relámpago, vieron como la cruz de olivo bendito puesta en el Pico de Hellín dos años atrás, se iluminaba con tres llamas de lumbre que salían de sus brazos; prodigio que se repetiría horas después a la vista de numerosas personas incluidos clérigos y escribanos. Desde entonces la Santa Cruz sería centro de adoración de las gentes y hacedora de milagros. Para preservarla de deterioros o roturas, se le hizo un estuche de madera noble, que posteriormente sería sustituido por otro de plata donada por una piadosa señora. La tradición oral cuenta (también permanece escrito) como habiendo sido bajada la Santa Cruz desde su ermita a la iglesia parroquial, ésta se volvió durante la noche misteriosa y milagrosamente a su ermita del castillo. Para celebrar tan feliz acontecimiento, se sacó en procesión la Santa Cruz para bañarla en la fuente situada al pie de la peña. Después de bañada se celebró una Misa solemne y se devolvió en jubilosa procesión a su ermita del castillo. La tradición conservó esta costumbre y todos los años, el día 2 de mayo, la Santa Cruz se bajaba en procesión a la parroquia, donde era recibida por el párroco a la puerta de la iglesia mayor con cánticos. Luego, al día siguiente, en multitudinaria procesión llevaban la Santa Cruz a la fuente (el Pilar) situada al fondo de la Plaza Mayor, donde un altar levantado en su honor esperaba su llegada. Una vez allí, en breve ceremonia era bañada en las aguas de la fuente para su bendición y, a continuación, se introducía en cada una de las numerosas vasijas que las mujeres del pueblo habían colocado sobre el altar con el deseo de obtener y guardar el agua bendita de este modo. Más tarde se bendecían los campos y se oficiaba la Misa Mayor, trasladándose después la Santa Cruz de nuevo a su antigua casa.
San Blas
La celebración de la festividad de San Blas se remonta probablemente al siglo XVIII, época de la que data la imagen de este santo que se encuentra en el museo parroquial que tuvo, incluso, su propia ermita en la calle Pedregosa. La fiesta consistía básicamente en la celebración, el día 3 de febrero, de una Misa con presencia de la imagen del santo en el centro del altar. Los fieles asistían a la ceremonia con una vela en la mano para ponerla a los pies del santo, a quien se invocaba particularmente para remediar las afecciones de garganta.
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